Abecedario de vinos -- Vino y vinos del mundo-Html

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    COPLAS Y CANCIONERO POPULAR - VINO

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Vino  

 

 

El vinoe tiene Asunción

El vino 

que tiene Asunción

ni es blanco ni es tinto

ni tiene color.

 

 

 

Aunque me ves,

que me ves, que me caigo,

es una chispa de vino,

morena, que traigo.

 

 

 

Aunque me ves, que me ves,

que me vengo cayendo,

es una chispa de vino

morena, que tengo.

 

 

 

De borracho a loco

va muy poco.

 

 

 

Gástate en juerga y en vino

lo que has de dar a los sobrinos.

 

 

 

La mujer y el vino

sacan al hombre de tino.

 

 

 

El agua de agosto

quita vino y no da mosto.

 

Aguas de San Juan

quitan vino y no dan pan.

 

Siembra temprano, poda tardío

y recogerás pan y vino.

 

Dices que no me quieres

porque no tengo;

una cuba de vino

para el invierno.

 

Si el vino de la ribera,

no se bebiera,

los hombres no cogeríamos,

las borracheras.

 

 

 

Si el vino y el aguardiente

ya se han bebido,

la vergüenza de los hombres,

ya se ha perdido.

 

 

 

Somos de Segovia

no lo podemos negar,

donde bebemos pagamos,

viva la formalidad.

 

 

 

Al serrados vino

y a la sierra tocino.

 

 

 

Castellano fino,

el pan pan

y el vino vino.

 

 

 

Vino de Coca,

quien lo bebe,

luego trota.

 

 

 

Las señoritas de ahora

dicen que no beben vino;

debajo del polisón

llevan e jarro escondido.

 

 

 

Camino de la Garganta

tropezó y cayo mi potro;

todo aquel que beba vino

no llame borracho a otro.

 

 

 

Un consejo me dio un viejo

que nunca lo olvidaré;

 

 

 

Más vale un pellejo de vino

que un pellejo de mujer.

 

 

 

Camino de las bodegas

una coz me pegó el potro;

todo aquél que beba vino

borracho no llame a otro.

 

 

 

En el pinar canta el cuco

y en la torre la cigüeña,

en el campo la perdiz

y el borracho en la taberna.

 

 

 

El grillo canta en la tierra,

el cucudrilo en la mar,

y no hay brindis más bonito

que el beber y no pagar.

 

 

 

Las fatiguitas del mundo

las pagan hoy las mujeres;

esperando a sus maridos

de la taberna y no vienen.

 

 

 

Si canto me llaman loco

y si no canto cobarde;

si bebo vino, borracho

y si no bebo miserable.

 

 

 

Unos se embriagan con vino,

otros se embriagan con besos;

y a las doce de la noche

todos acaban durmiendo.

 

 

 

Fuiste y me lo diste

tu en la bodega;

como estabas borracha

ya no te acuerdas.

 

 

 

Echa vino tabernera,

hasta que salga borracho,

que a mi no me piden pan

la mujer ni los muchachos.

 

 

 

Al llegar a la taberna

lo primero que pregunto:

si la tabernera es buena

y si el vino es de mi gusto.

 

 

 

Y ahora la despedida

vamos a dar;

vamos a beber vino

y a descansar.

 

 

 

La guitarra pide vino

y las cuerdas aguardiente,

y el tocador que la toca

muchachas de quince a veinte.

 

 

 

Más vale la buena unión

que tenemos los serranos;

tenemos una peseta

y en vino nos la gastamos.

 

 

 

Quítate de esa ventana

no me seas ventanera,

que la cuba del buen vino

no necesita bandera.

 

 

 

Allá va la despedida

y con ésta ya van cinco;

que ya no cantamos más

si no nos dan vino tinto.

 

 

 

Cada vez que yo veo

jarro sin vino,

la sartén sin torrezno

me desatino.

 

 

 

Cuando se emborracha un pobre,

le llaman el borrachón;

Cuando se emborracha un rico:

¡que gracioso va el señor!

 

 

 

Vino de la cepa albilla,

que entra por la boca

y sale por la pichorrilla.

 

 

 

Bebe, compañero, bebe,

bebe vino del porrón,

y después de haber bebido

se lo das a ese señor.

 

 

 

La rosquilla la madrina,

y el padrino tiene que dar

medio cántaro de vino,

como es costumbre pagar.

 

 

 

Este vino es vino tinto,

vino de tinto licor;

que al hombre sin ser obispo

lo hace ser predicador.

 

 

 

Revolotea la paloma

por encima del laurel;

bien se que tenéis buen vino

y ahora dadnos de beber.

 

 

 

Toma el huevo de una hora,

toma el pan del mismo día;

el vino, que tenga un año

y algo menos la gallina.

 

 

 

No plantes nunca una viña

junto al camino;

porque todo el que pasa

corta un racimo.

 

 

 

No quiero ir a misa

porque estoy cojo;

me voy a la taberna

poquito a poco.

 

 

 

Primero faltará el vino

para la misa mayor,

que faltar yo a la palabra

que mi corazón te dio.

 

 

 

Calle arriba me da pena,

calle abajo calentura,

y en llegando a la taberna

todos los males se curan.

 

 

 

Cuatro horas llevamos

de mal camino,

ya se cansan las bestias,

ya se acabo el vino.

 

 

 

Por San Andrés

el vino nuevo,

añejo es.

 

 

 

El que no fuma ni bebe vino,

el diablo le lleva por otro camino.

 

 

 

Beber, beber,

beber es un gran placer;

el agua para bañarse

y pa los peces que nadan bien.

 

 

 

Ayer curdo y hoy borracho,

qué dirá mi morena;

que si no muero de amores

muero de una borrachera.

 

 

 

Los sábados y domingos,

borrachera de costumbre,

y el lunes por la mañana

al trabajo nadie acude.

 

 

 

Que te guste la cerveza

a mi no me extraña nada;

no me extraña que te guste

porque la hacen con cebada.

 

 

 

Vino que del cielo vino,

vino de tanto primor,

que al hombre que no sabe letras

le haces predicador.

 

 

 

Dime tú lindo licor,

a dónde fue tu descendencia;

que sin haberte llamado

te hallas en todas las fiestas.

 

 

 

beberé el vin

Más por vuestra divina palabra

beberé el vino y dejaré el agua,

y brindo y mojo......

y a mi suegra le salto un ojo.

 

 

 

Es el vino de Rioja

criado en la Zarzapadilla,

que se pone a luchar conmigo

y me echas la zancadilla.

 

 

 

Oh vino que tanto alegras

y llenas todos los bares,

nacido en las verdes hojas

y pisado en los lagares.

 

 

 

El primero amar a Dios,

el segundo a la botella,

el tercero a la mujer,

el cuarto dormir con ella.

 

 

 

Dios quiera que tú me laves

pecho, garganta e higadillo

y vengan para esta boca

dos mil doscientos cuartillos.

 

 

 

Este vino gabardino

nacido en la verde mata,

lo mejor de las mujeres

lo tienen entre las patas.

 

 

 

Y a mí ni el médico

ni nadie me contradiga,

que prefiero morir borracho

que con dolor de barriga.

 

 

 

Beber, todos bebemos,

pecar, todos pecamos,

los cinco sentidos perdemos

cuando nos emborrachamos.

 

 

 

Venga vino blanco o tinto,

que la alegría desborda,

que sin terminar la noche

no puedes con la cogorza.

 

De un sarmiento tú naciste

y a San Pedro le gustó;

por eso al decir la misa

los curas lo beben tos.

 

Con tantas y tantas penas,

con el vino las voy templando,

si viene una pena nueva

ya no la siento tanto.

 

Doy al flaco la fortaleza

y al valiente arrogancia,

al peregrino sustento

y al tabernero ganancia.

 

 

 

 

¿Qué tienes vino maldito?

que anoche me hiciste mal.

Me hiciste dar un brinco

de un portal a otro portal.

 

 

 

Bota que naciste chota

por esos campos brincando,

la sustancia de tu cuerpo

toda me la estoy tragando.

 

 

 

Dicen que del cielo vino

la semilla de la cepa;

siendo el vino tan divino,

bebamos cuanto nos quepa.

 

 

 

Esta vino es vino tinto,

vino de la verde rama,

que lo bebo por la boca

y lo meo por la gaita.

 

 

 

El vino blanco es mi primo,

el tinto mi pariente;

no hay bodega en el pueblo

donde no encuentre a mi gente.

 

 

 

Este vino tinto

de la cepa vino aquí;

brindo por todos los presentes

y buen provecho me haga a mí.

 

 

 

Bota que naciste chota

en los campos mugiendo;

danos de tu cuerpo el fruto

que nos venimos muriendo.

 

 

 

Dime tú licor valiente,

cual es tu parentela,

que de nombre te llaman parra

y de apellido cepa.

 

 

 

 

¿Quién es aquel que montado

viene sobre el pollino?

No viene como conviene,

sino que viene con vino.

 

 

 

Brindo por la borrachera

tan superior que he cogido

y porque todos los años,

nos veamos tan unidos.

 

 

 

San Roque es el Santo más grande

que hay en el cielo divino

y por eso los cofrades,

le honramos con tragos de vino.

 

 

 

Brindo porque brindo,

porque tengo que brindar,

porque este vino es poco

y me tienen que dar más.

 

 

 

El hombre que bebe agua

teniendo vino en la mesa,

es como el que tiene novia

y la mira y no la besa.

 

 

 

Dijo el sabio Salomón:

que el beber era un veneno;

el beber poco es muy malo

y el beber mucho es muy bueno.

 

 

 

Al vino y a la mujer

por el culo has de ver.

 

 

 

Emborrachaste a mi padre,

emborrachaste a mi abuelo

y si tantos cojones tienes,

vas a emborrachar al nieto.

 

 

 

Viva San Noé Bendito

que planto el primer sarmiento,

que a unos les quita la sed

y a otros nos da entendimiento.

 

 

 

Tengo un vino colosal

que al enfermo pone sano

y convierte en chaval

al más achacoso anciano.

 

 

 

Dicen que el nabo es caliente,

... la zanahoria y el pepino,

y yo digo que es mentira,

que lo que calienta es el vino.

 

 

 

De la cepa sale la uva,

de la uva sale el vino,

pongámonos de vino fino

borrachos como una cuba.

 

 

 

El tabaco, el vino y la mujer,

al hombre echan a perder,

pero si los toma con medida,

al hombre le dan vida.

 

 

 

Eres vino angelical

criado entre las verdes matas,

a cuántos hombres de bien

les haces andar a gatas.

 

 

 

No hay especie como el ajo,

ni postre como el tocino;

al hombre poco trabajo

y que no le falte el vino.

 

 

 

Tener buen vino

no es desatino;

lo que no está tan claro

es tener vino malo.

 

 

 

Hay dos cosas en el mundo

que no nos pueden faltar:

una buena botella de vino

y las ganas de follar.

 

 

 

Aunque hielo

y fuerte esté nevando,

el que tenga vino

siempre se hallará sudando.

 

 

 

La mañana de San Juan,

cuando la zorra madruga,

el que borracho se acuesta

con el agua desayuna.

 

 

 

Un borracho se murió

y dejo en el testamento:

que me entierren en la viña

a la vera de un sarmiento.

 

 

 

Así que ya me despido

y que la próxima vez,

el brindis lo hagáis conmigo

y salud para beber.

 

 

 

Sabe bien o cuanto menos

todo el que sabe beber;

que mezclar dos vinos buenos

es echarlos a perder.

 

 

 

Como medidas prudentes

se ha prohibido el despacho,

de vinos y aguardientes

el domingo a los borrachos.

 

 

 

Hoy las mujeres casadas

estás locas de contentas;

con esa orden que han dado

de que cierren las tabernas.

 

 

 

He visto a un hombre llorar

a la sombra de un espino;

que también los hombres lloran

cuando están llenos de vino.

 

 

Dime tú lindo licor,

a dónde fue tu descendencia;

que sin haberte llamado

te hallas en todas las fiestas.

 

 

 

Vino que del cielo vino,

y del cielo vino a vos,

en la hostia consagrada

de Cristo Nuestro Señor.

 

 

 

El gusano canta en la tierra

el cocodrilo en la mar;

no hay brindis más bonito

que beber y no pagar.

 

 

 

El vino que tenemos

mira si tendrá valor;

que hasta lo bendice el cura

detrás del altar mayor.

 

 

 

 

Mi morena ya no me quiere

porque bebo mucho vino,

que se vaya mi novia a la porra,

tabernero échame un cuartillo.

 

 

Vino que del cielo vino,

y del cielo vino a vos,

en la hostia consagrada

de Cristo Nuestro Señor.

 

 

 

El gusano canta en la tierra

el cocodrilo en la mar;

no hay brindis más bonito

que beber y no pagar.